¿Es SteamOS el nuevo REY del gaming en PC con gráficas potentes?
Ponen a prueba el sistema de Valve frente al de Microsoft con GPUs de 8 GB y 16 GB. Los resultados con Ray Tracing te van a sorprender… y no para bien.

Hemos visto muchas comparativas entre SteamOS vs Windows 11 en PC durante este año, sobre todo en consolas portátiles con hardware de AMD. Pero pocas son tan reveladoras como las que arrojan los datos más recientes al poner ambos SO frente a frente con GPU dedicadas de escritorio en configuraciones de 8 GB y 16 GB de VRAM. ¿Es realmente el sistema de Valve superior en juegos al de Microsoft en un PC de sobremesa? Pues prepárate, porque hay sorpresas mayúsculas, sobre todo si estás pensando en una futura Steam Machine.
Si buscas un spoiler rápido y no quieres perder tiempo: Windows mantiene su ventaja cuando hablamos de gráficas de escritorio y juegos pesados. Lo hace tanto en 1080p como en 1440p, y la distancia se agiganta especialmente cuando el Ray Tracing entra en escena o cuando la VRAM aprieta. SteamOS ofrece una experiencia sólida, incluso superior en casos muy concretos de baja carga, pero en potencia bruta la distancia persiste. Dicho esto, vamos a los datos pormenorizados.
¿Steam Machine puede ser una mala compra frente a un PC a medida con Windows?
Mirando el posible precio de una futura Steam Machine y viendo los datos que vamos a desgranar a continuación (basados en las pruebas de Arstechnica), parece que en Microsoft pueden respirar tranquilos de momento. Sabemos que Windows sigue siendo superior en general, pero la pregunta crítica es: ¿por qué la diferencia sigue siendo tan pronunciada cuando el hardware es idéntico?
La respuesta técnica es que el comportamiento cambia drásticamente según la VRAM disponible, el uso de Shaders precompilados y el «coste» de traducción de API que realiza Proton. Esa mezcla deja patrones muy claros que analizamos a continuación.
Dato Curioso: A diferencia de Windows, SteamOS utiliza un sistema de archivos inmutable en su base. Esto significa que el núcleo del sistema operativo es de «solo lectura» para el usuario común, lo que aumenta drásticamente la seguridad y la estabilidad, evitando que instalaciones de programas dañen el sistema por error.
El talón de Aquiles de Linux: Ray Tracing y VRAM exigente
Siendo precisos, en juegos rasterizados exigentes como Forza Horizon 5, Windows toma la delantera de forma consistente. A 1080p en configuración «Extreme con Ray Tracing», una RX 7600 de 8 GB logra 86 FPS en Windows y se desploma a solo 62 FPS en SteamOS. La versión RX 7600 XT de 16 GB reduce la brecha, pero no la elimina: 100 FPS (Win) frente a 85 FPS (SteamOS).
Cuando subimos el listón a una RX 6800 vemos 121 FPS en Windows contra 99 FPS en SteamOS. Curiosamente, la gráfica integrada Radeon 780M rompe la norma con un ligero beneficio en Linux, donde SteamOS alcanza 33 FPS y Windows se queda en 31 FPS, demostrando que en la gama baja la cosa cambia.
Donde todo se rompe para el sistema de Valve es en Returnal. Aquí SteamOS muestra su mayor debilidad y la causa parece ligada a una gestión de memoria y Shaders menos eficiente. En 1080p con «Max RT», la RX 7600 cae a unos injugables 21 FPS en SteamOS frente a los 54 FPS de Windows. Es una diferencia abismal. Cyberpunk 2077 repite el patrón: en 1080p RT Ultra la RX 6800 registra 34,1 FPS en Windows y baja a 28,1 FPS en SteamOS.






Cuando SteamOS saca músculo: Rasterización pura
No todo son malas noticias. En Assassin’s Creed Valhalla la tendencia se modula. A 1080p al máximo, la RX 6800 consigue un empate técnico (130 FPS en Windows vs 132 FPS en SteamOS), donde Linux incluso se pone por delante por la mínima.
El dato clave es este: Cuando quitamos el Ray Tracing, las diferencias desaparecen casi por completo. En Cyberpunk 2077 a 1440p Ultra (sin RT), la RX 9070 llega a 115,5 FPS en Windows y 116,3 FPS en SteamOS. Ahí Proton no penaliza en absoluto.
Dato Curioso: Proton, la capa de compatibilidad que usa SteamOS para ejecutar juegos de Windows, no es un emulador en el sentido tradicional. Es una bifurcación de Wine que traduce las llamadas de la API de DirectX (Windows) a Vulkan (Linux) sobre la marcha. Esto es mucho más eficiente que emular un sistema completo, pero sigue teniendo un pequeño «coste» de rendimiento en ciertos escenarios.
Conclusión analítica: El camino por recorrer
La visión de conjunto es evidente. Cuando un juego depende mucho de compilación de Shaders en tiempo real, una gestión agresiva de VRAM o traducción compleja de DirectX a Vulkan (como el RT), Windows domina con claridad. Cuando la carga técnica se apoya en rasterizado puro o se elimina el Ray Tracing, SteamOS puede acercarse e incluso superar a Windows en GPU con VRAM decente.
La impresión final es que el ecosistema Linux ha avanzado muchísimo, algo impensable hace 5 años. Sin embargo, aún hay un escollo estructural en SteamOS cuando el juego exige lo máximo técnicamente. Si Valve sigue apretando, podríamos dar con la clave en un futuro donde SteamOS sea objetivamente el mejor SO para jugar, desterrando a Microsoft. ¿Cuándo? Esa es la gran pregunta, pero el camino todavía no ha terminado.
Hispacritic
Este resumen está creado para ir a los puntos más importantes directamente sin perder tiempo.
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Dominio de Windows en gama alta: En PCs de escritorio con gráficas dedicadas, Windows 11 sigue ofreciendo mejor rendimiento general que SteamOS.
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El problema del Ray Tracing: Activar el Trazado de Rayos es el punto débil de SteamOS; la pérdida de FPS frente a Windows es muy notable (ej. Returnal pasa de 54 FPS en Win a 21 FPS en SteamOS con una RX 7600).
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La importancia de la VRAM: Las gráficas con 8 GB de VRAM sufren mucho más en SteamOS que en Windows en juegos exigentes. Con 16 GB, la brecha se reduce, pero persiste.
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Empate en rasterización: Si desactivamos el Ray Tracing, SteamOS iguala e incluso supera por la mínima a Windows en varios títulos (ej. Cyberpunk 2077 sin RT).
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Proton ha mejorado, pero no es perfecto: La traducción de APIs sigue generando un cuello de botella en las configuraciones más exigentes, aunque es casi invisible en cargas de trabajo medias o bajas.
